domingo, 25 de mayo de 2014

Empresa familiar y mediación

Primero de todo debemos definir las características de la empresa familiar:

1.- Es una empresa.
2.- Es propiedad la empresa de un grupo familiar.
3.- Participa la familia en la propiedad, y en su caso, en la gestión.
4.- Vocación de permanencia y continuidad.




En el caso de la empresa familia, se gestionan los tres círculos, la familia, la propiedad y el negocio, razón por la que el conflicto es más fácil que surja, ya que pueden surgir fricciones entre ellos.





Como bien sabemos, siguiendo a Moore hay distintas causas que generan conflictos:

1.- De relaciones.
2.- De valores.
3.- De intereses.
4.- De discrepancia.
5.- Falta de equidad estructural.

Ahora bien, en el ámbito de la empresa familiar, básicamente se trata de conflictos de relaciones (por falta de comunicación) y de falta de equidad estructural (por desigual reparto de poder).

Dentro de la familia surgen conflictos entre:

1.- Entre padres e hijos: por la sucesión de la empresa.
2.- Entre hermanos: por rivalidad y trato diferencial.
3.- Cónyuges y familia política: relativo a la incorporación o no de la familia política en la empresa familiar, qué ocurre en caso de divorcio, etc...

Para prevenir y gestionar los conflictos en el ámbito de la empresa familiar hemos de atender a:

1.- La comunicación: establecer canales o vías de comunicación entre los miembros, siendo conveniente establecer reuniones formales, donde trabajar los intereses de las partes.
2.- La organización de la empresa, también puede tener funciones preventivas, como son el consejo familiar, la asamblea familiar y el protocolo familiar.
3.- La contratación de un mediador, que realiza una negociación colaborativa.
4.- El establecimiento de cláusulas estatutarias, en caso de surgir conflictos, para acudir a vías de resolución no adversariales.

Si nos centramos en el protocolo familiar, se define, siguiendo el art. 2 del R.D. 17/2007, de 9 de febrero, que regula la publicidad del mismo, como "el conjunto de pactos suscritos por los socios entre sí o con terceros con los que guardan vínculos familiares que afectan a una sociedad no cotizada, en la que tengan un interés en común en lograr un modelo de comunicación y consenso en la toma de decisiones para regular las relaciones entre propiedad, familia y empresa, que afectan a la entidad".



Para redactar un protocolo familiar se ha de cumplir la regla de las cuatro C:

1.- Comunicación: generando y trabajando la empatía entre los miembros. 
2.- Claridad: descubriendo los intereses existentes tras las posiciones.
3.- Crear opciones: deviene necesario que existan varias alternativas y opciones, frente a una única solución, para poder negociar un acuerdo, que satisfaga a todas las partes.
4.- Compromiso: ha de ser un documento trabajado y asumido de forma libre por las partes, para que pueda ser mantenido en el tiempo. Debe darse la máxima GANAR/GANAR.

Sin duda es uno de los campos en los que se ha de explorar y trabajar, donde los mediadores podemos facilitar el proceso de comunicación y negociación.

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